lunes, marzo 19, 2007

LA JERGA HABANERA


LA HABANA CUNA GUANABO PLAYAS DEL ESTE

PLAYAS DEL ESTE
GUANABO, LA HABANA


Viene de:
El ritmo de La Habana

La enorme sonrisa que dibujé en los labios apenas vi a Dalia desapareció cuando me condujo a la sala de espera y allí me saludó un man que estaba con ella. Era un cubano. El hombre se reía, se burlaba de mí. Lo habíamos conocido la noche anterior. Yo no lo recordaba con claridad. Que enlagunada, la mezcla de licores me había caído fatal. Me sentí mal. Veía su rostro en algunas imágenes pero no tenía certeza de algo mas.

El hombre se llamaba Fidel. Era un mulato, como de unos 35 años. Al parecer la noche anterior habíamos acordado encontrarnos al día siguiente para salir de viaje, a la playa. Yo no recordaba. Me sentí apenado con Dalia e intenté disimular. No me parecía mala idea. Me sentía fatal por la enlagunada así que una nadadita en el mar sería lo mejor para limpiar el cuerpo. Dalia ya estaba preparada, llevaba un pequeño morral con sus cosas.

Pasamos por mi hotel y recogí el traje de baño. Ibamos en uno de los tantos autos antiguos, de los años 50, que aún ruedan por La Habana. Era un Chevrolet, modelo 56. El hombre que conducía era igualito a Fidel. Se llamaba Raúl y era su hermano gemelo. Así que Fidel y Raúl nos llevaban a una playa llamada Guanabo.

Al principio conversamos sobre banalidades como el naciente auge del regeton en La Habana, que Raúl escuchaba a todo volumen. Les pedí que pusieran algo de timba, ritmo que quería conocer. Pusieron un casete de un grupo muy popular llamado "La Charanga Habanera". Me sorprendió que ellos no conocieran al grupo Habana Abierta. Sí conocían a Los Van Van, por supuesto.

Sonó una canción que me llamó la atención porque estaba cantada en jerga habanera, con una letra que decía "... Búscate un temba que te mantenga, pa que tu goze pa que tu tengas... un papirriqui, con guaniquiqui". Fue difícil sacarles la traducción de éstas palabras, los manes guardaban con celo el significado de su dialecto. Pude averiguar que "temba" es alguien (un hombre o una mujer) mayor, es decir, veterano, cuarentón o cincuentón. Y el "guaniquiqui" es el dinero, también llamado "fula". Aquí está la canción, para que la bailen:

LA CHARANGA HABANERA

EL TEMBA


Les pregunté por un tema que me interesaba: el llamado "Período Especial". Me había enterado de ésta difícil época para los cubanos gracias a los cuentos de Pedro Juan Gutiérrez. El Período Especial empezó cuando la Unión Soviética se desmembró y Cuba dejó de recibir el apoyo de ésta nación. Me pareció curioso que la canción de la Charanga Habanera se refería a un fenómeno que empezó a ocurrir con frecuencia en esos años: las jovencitas cubanas se conseguían veteranos extranjeros y adinerados para ser mantenidas por ellos.

Al principio Fidel y Raúl contestaban a regañadientes mis insistentes preguntas. Dalia se sorprendió cuando conté algunas de las cosas que había leído, com o el hecho de que en un momento muchos cubanos sólo tenían para beber agua con azúcar. "Fue una época muy difícil pero ya etamo saliendo", dijo Raúl. Yo insistí. Nada. Silencio. Al cabo de un rato la resistencia pareció doblegarse. "Casi no había que comel", dijo Fidel. Nos contaron sobre algunas leyendas urbanas habaneras de ésa época, como la historia de las pizzas con condones derretidos, a modo de queso, los estofados de fregonas para limpiar el piso o la desaparición de los gatos y los perros domésticos y callejeros.

- ¡Muchacho!, una vez me invitaron a comel donde Enriquito... oe, que cosa ma uena caballero... luego me dice Enriquito, oye ven aca, ¿quiere sabel lo que te acaba de comel?, oe, me llevó al patio y me mostró la piel del animal... oe, yo acababa de salil de la beca y estaba flaco, flaco... - dijo Fidel. Raúl conducía, hacía gestos de indignación.

Los números de la Revolución

Desde un punto de vista objetivo, y para mi mentalidad numérica y pragmática, era altamente cuestionable el hecho de que, en mas de cuarenta años de estar en el poder, la Revolución no hubiera hecho de Cuba una potencia mundial y de que no tuvieran viviendo a su gente en las condiciones de un país desarrollado, siendo la isla un país soberano, con dignidad, que no estaba arrodillado a la voluntad de los gobiernos de Estados Unidos. Las cosas son más difíciles de lo que se piensa. Observando el estado de un país como Cuba, el único país latinoamericano donde una revolución se ha podido mantener en el poder y con criterios supuestamente patrióticos, empecé a entender que el asunto de llegar a ser una nación desarrollada va mas allá de las matemáticas y la economía. Tiene que ver con un elemento cultural. Recordé algunas lecturas que había hecho sobre el Che Guevara y su pensamiento, lecturas que tuvieron gran influencia en mi vida, en especial su concepto de "Ser Hombre" y sobre todo su idea del "Hombre Nuevo Latinoamericano".

A pesar de que yo quería saber más, en especial sobre todo el asunto de los balseros del 94, la conversación se desvió hacia trivialidades no menos interesantes como la vida cotidiana de los habaneros, la Cartilla de Abastecimiento (a la que los jóvenes llaman la "Cartilla de Racionamiento") y la inmigración de la gente de oriente hacia La Habana. Así nos enteramos de que la familia de Fidel y Raúl era de oriente, de Santiago de Cuba y Guantánamo, que sus abuelos fueron campesinos, llamados guajiros, y que los guajiros se enorgullecen de ser los cubanos mas calientes de toda la isla.

Pronto noté que Fidel tenía una especial confianza y deferencia hacia Dália. El hombre intentaba ser gracioso con ella y hacerla reír. Y ella parecía muy a gusto. En las tinieblas de mi mente surgió una imagen de la noche anterior: yo tomaba un taxi, frente al hotel donde Dalia se hospedaba, ella se despedía de mí y a su lado también se despedía... Fidel. Mierda, sentí una punzada en el estómago y el guayabo se me reactivó.

Llegamos. Guanabo es una playa concurrida. Había una notable cantidad de familias cubanas y grupos de amigos disfrutando del mar, la playa y la tarde soleada. La playa no estaba mal. El acoso de Fidel hacia Dália y la molestia que ésto me causaba potenciaron el guayabo. Nunca me ha gustado eso de disputar una chica con otro man, sin embargo es algo que a algunas mujeres les causa un gran encanto. Decidí quitarme eso de la cabeza con un buen baño de mar. Mientras caminábamos por la playa Fidel y Raúl espantaban a todos cubanos que intentaban acercarse a nosotros a ofrecernos cosas o preguntarnos algo. Raúl me advertía: "Ten cuidado que te quielen engañal".

Tan pronto encontramos un lugar apropiado me puse el traje de baño y me sambullí en el caribeño mar habanero. En mi cabeza seguía sonando la canción de la Charanga Habanera:

"Búscate un temba que te mantenga,
pa que tu goce pa que tu tenga".


Continúa aquí:
Un baretico en La Habana