martes, junio 27, 2006

DULCE

(Viene de: No soy puta, soy una escort profesional)

De rumba en la Fourty Nine (La 49), prostíbulo de Bogotá.


La primera de whisky se fue pronto. Eramos bastantes y los mexicanos le daban duro al trago, pero no sólo eso, las chicas que estaban sentadas con nosotros contribuyeron con dedicación a vaciar la botella. En ese lugar, la Fourty Nine, les pagan por ayudar a que los clientes consuman generosamente el licor. Pronto hubo que pedir otra. Aparte de nosotros seis (los tres mexicanos: César, Rafa y Aurora, la productora de tv; Castillo, Pinzón y yo) había dos chicas mas: Diana, la muñeca de rostro oriental y Bárbara, otra belleza, de Manizales, de piel blanca, delgada, rostro fino y unos senos naturales (sin cirugías) hermosísimos.

Bárbara y Castillo se habían caído muy bien. Castillo intentaba mantener las apariencias, sobre todo ante mí, que era nuevo en la oficina y porque venía con muy buenas recomendaciones. Sin embargo para él era imposible ocultar su gusto por las mujeres, y en éste caso por Bárbara, lo cual a mi no me parecía mal. Esa noche me confesó que temía que yo llegara con chismes a la oficina, que pudieran afectar su profesión. "Hombre, todo bien, estamos en el siglo XXI, otra cosa es que usted se tumbe una plata, eso sí es un delito", le dije.


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La Fourty Nine, putiadero de Bogotá


Lo que pasa es que nuestra sociedad, colombiana y bogotana, es bien jodida, conserva una doble moral apabullante y una hipocresía enfermiza que rotulan, maquillan y decoran bajo el epíteto "de las formas y el comportamiento de la gente de bien". Ese concepto "gente de bien" casi siempre alude a un sector de la sociedad, la élite, y su triste émulo, la clase media arribista, que algún día aspira a ser aceptada en este intocable sanedrín social.

Pero ésta "gente de bien" es la máxima responsable de nuestra decadencia como sociedad y de nuestro proyecto fracasado como nación, porque esa misma "gente de bien" se enriqueció sin escrúpulos del narcotráfico, en sus comienzos, para luego declararse sus fieros perseguidores, en su deseo de cumplir las órdenes impuestas por Estados Unidos. La historia de Pablo Escobar es bastante elocuente acerca de ese episodio oscuro de nuestra historia. La familia del presidente Uribe es tan sólo una, entre las muchas, que sacaron provecho de ésta circunstancia y acumularon grandes riquezas. Primero, dieron platica a Pablito, para que con sus "habilidosos negocios" la multiplicara. Lo toleraron, se hicieron los locos como autoridades políticas que eran, permitieron que hiciera a su antojo todo lo que quiso. Alvaro Uribe, por ejemplo, se hizo el loco cuando era director de la Aeronáutica Civil, en los años en que Escobar coronó muchos vuelos con las avionetas que llegaban de Estados Unidos, cargaban de droga y luego regresaban, cruzando a sus anchas el azúleo cielo colombiano. La cosa cambió cuando Escobar se empezó a volver una figura política y empezó a ser reconocido y a ser más importante y necesario que ellos.


Esas fortunas hoy las vemos materializadas en hectáreas interminables de tierras y fincas dignas del latifundismo de la época del feudalismo. 

Esa misma "gente de bien" se ha seguido enriqueciendo, indirectamente, del narcotrafico y la delincuencia y fueron quienes formaron sus ejércitos privados que desembocaron en esa atrocidad que es el paramilitarismo. Eso para no ir mas lejos en nuestra historia, cuya mancha sangrienta se remonta a los nefastos años treinta y cuarenta, y, la verdad, muchos años mas atrás. No hay que olvidar que las guerrillas liberales son las antecedentes de las FARC (Tirofijo, en sus primeros años de lucha fue un liberal declarado y consumado, por eso se fue al monte a pelear) y fueron creadas e impulsadas por notables políticos de la época, como Carlos Lleras Restrepo, o el hoy rememorado, y loado por sus descendientes, Alberto Lleras Camargo.

Ese es un tema interesante para un post. Pero mejor volver a aquella noche.

Castillo, encantado, bailaba bien amacizado con Bárbara. 

Ella, además, era una mujer muy simpática, tanto, que nos invitaba a Pinzón y a mí a bailar también, y hasta nos trajo a dos hermosas amigas suyas. La que se sentó a mi lado era una mujer de piel canela, deliciosa, que a los diez minutos ya me estaba proponiendo hacer negocio. La otra se sentó al lado de Pinzón, una mujer pequeña, de piel canela también y con cuerpo impresionante, que no parecía muy amable con él. En realidad Pinzón no es muy hábil con las mujeres pues el hombre es bastante tímido y habla poco, y cuando está nervioso sólo dice estupideces. Pero es un tipo de buenas intenciones.

"¿No te quieres ir conmigo?", me dijo mi acompañante. "Me encantaría... ¿cómo te llamas?". "Dulce", me dijo. "¿Dulce?... ohh... que bien", dije. Recordé la película "Highlander", donde hay un personaje con éste nombre. ¿Lo recuerdan?. Habían demasiados apuntes cinematográficos esa noche, como para no creer. Me causó gracia. "Irse contigo debe ser una experiencia muy dulce", le dije. "¿No quieres probar?", me dijo. "Me encantaría probarte Dulce, pero últimamente me dan muy duro los sabores fuertes". "Yo te trato con cuidado, bien rico, te hago de todo, lo que mas te guste, te dejo hacerme lo que quieras", me dijo mientras sonreía. Me puse nervioso. Esas palabras me pusieron al rojo vivo. "Ese cuerpo tuyo es digno de adorar noches interminables", le dije. La mujer estaba buenísima, hay que decirlo, y la conversación estaba subiendo la temperatura, pero esa noche yo sólo quería bailar y disfrutar con la música, nada más. Hacía algunos meses había vivido una experiencia intensa con una mujer que conocí en un burdel, la cual relaté parcialmente en éste post. Aunque fue algo inolvidable, que me enseñó y mostró muchas cosas de la adorada Bogotá subterránea, ahora quería vivir experiencias mas moderadas. También es que los treinta ya me pesan.


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ESTA ES LA DULCE, LA PROSTITUTA DE LA PELICULA,

LA DE AQUELLA NOCHE ESTABA MUCHO MEJOR


"Si tu quieres este cuerpo dulce será tuyo", dijo. 

Noté que ella miraba a una mesa que teníamos enfrente, que acababa de ser ocupada por dos manes veteranos, con su barriga despuntando, chaqueta de cuero y numerosos brillos dorados saliendo de sus manos y sus cuellos. Uno de ellos le sonreía. Dulce me miró. "Por doscientos me voy contigo, el tiempo que quieras", me dijo, "y eso que cobro más, pero tu me has caido bien y eres lindo... así que aprovecha". ¡Que propuesta!. No se que me atrajo más, si la oferta o que ella veía algun rastro de belleza en mí. Mil imágenes se pasaron por mi mente mientras observaba esa sonrisa provocadora y ese cuerpo que derrochaba deseo.

Miré a mi alrededor, la gente bailaba y gozaba. Sonó un reggetón que ya había escuchado muchas veces y me parecía bacano. La invité a la pista. Ella se empezó a mover al ritmo de la música, bailaba muy bien, se notaba que le encantaba. Ella me sonreía y se meneaba, yo sólo atinaba a mover mi cuerpo y a dejarme envolver por la música, estaba nervioso. Los tipos de la otra mesa no le quitaban el ojo y ella lo sabía. El baile me puso peor, Dulce se movía muy bien. Yo me dejé llevar por la música, pegué mi cuerpo al suyo, la tomé de la cintura y sentí sus formas contundentes. El baile, que delicia es bailar.

Cuando acabó la canción fuimos a la mesa. "¿Y entonces?", me dijo. Yo estaba muy inquieto. No quería enredarme esa noche pero era difícil decir no a una mujer tan exquisita. Había que hacer algo. Le dije que tenía que consultar mi billetera, ya que debíamos pagar la cuenta y cada botella de whisky costaba su buen dinero. ¿Que hacer?. No estaba en condiciones de tomar una desición sensata.

Recordé a Jack La Motta, el boxeador, en la película "El Toro Salvaje". 

Me puse de pie, tomé el vaso de whisky vacío y lo llené de hielo. "Aquí te espero", me dijo, con una sonrisa sexual y provocadora. Sentí un corrientazo por todo el cuerpo y hasta llegué a sentir un leve dolor de testículos, como el que se siente cuando uno quiere hacerlo y no puede. Mis compañeros de mesa departían alegremente. La mujer que estaba con Pinzón se había ido y Pinzón miraba como hipnotizado a Bárbara, que reía y trataba con cariño a Castillo. Diana y Rafa ya se estaba entendiendo muy bien, César y Aurora, abrazados, hacían comentarios divertidos sobre el alegre ambiente que se vivía. Me sonrieron con picardía cuando me puse de pie.

Me fui al baño. Me eché agua en la cara y me miré al espejo. 

Mierda, se me veían algunas arrugitas al lado de los ojos. "Ya estoy viejo, coño", pensé. Adios juventud, bienvenida adultez. La madurez ya se aproxima. No, no podía, otra noche de desfogue y no sabía adonde llegaría. Tomé el vaso, entré en el servicio, me quité los pantalones con cuidado e hice lo que hizo Jack La Motta en la película: me puse hielo entre las piernas para calmar la calentura. De inmediato mi hombría reaccionó y mis inflamadas y calientes partes nobles empezaron a encongerse y enfriarse. Así estuve un buen rato hasta que retomé el control. Era mejor no pensar en nada, no imaginar nada, porque me volvería a calentar. Cuando regresé a la mesa Dulce ya no estaba. "Mi amiga se fue", dijo Bárbara. "Se cansó de esperarte". Miré a todos lados, a ver si la encontraba. No la encontré. César y Aurora, sonrientes, me hicieron un gesto de resignación. "Tardaste mucho cabrón", me dijo César, y me dió un golpe de reproche en el hombro.


Poco después descubrí, en la pista llena de gente, a Dulce, que bailaba con uno de los hombres de la mesa de enfrente.

jueves, junio 08, 2006

NO SOY PUTA, SOY UNA ESCORT PROFESIONAL

Juernes. 


Los mexicanos, que llevaban una semana por acá en Bogotá, querían salir de rumba. Hay que ser amable con los extranjeros y las extranjeras en Bogotá.

La verdad, se habían ido de juerga todos los días, con Castillo y Pinzón, los dos manes con los que yo estaba trabajando temporalmente. Como estaba aún novato, enterándome de la dinámica de mi nuevo trabajo, no había tenido tiempo de conocer a los mexicanos. A mis dos compañeros sí, un poco. Sólo iba a estar con ellos un mes, mientras me adaptaba al medio, y luego viajaría.


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También forman parte de la Bogotá subterránea


Castillo, un man de Barranquilla, era el que hacía de jefe. Es decir, no hacía nada, sólo dar órdenes, y era un idiota. Pero eso sí, tenía un ambiente, siempre andaba cagado de la risa y haciendo bromas... menos cuando corría el riesgo de perder plata, que se emputaba como un demonio. Pinzón era el que trabajaba en esa oficina, el hombre todo el día de un lado a otro, manteniendo a flote el negocio. Pinzón no era de tan buena familia y por eso todo le costaba el doble de trabajo. Castillo, en cambio, era amigo de hijos de ministros, de gente de la farándula, de empresarios e industriales, de todo el mundo. Si se necesitaba a alguna de las presentadoras de televisión famosas para una publicidad, él las conseguía, al instante, con una llamada telefónica. Todo lo conseguía con una llamada y una invitación a almorzar. Pinzón no, el man sabía de su trabajo, pero se agüevaba cuando no debía hacerlo y la cagaba.

Castillo, como buen costeño, no hallaba hueco donde meterla. 

Se comía a todas las nenas que se asomaban por ahí, a todas les echaba los perros y con casi todas tenía éxito. Se estaba comiendo a la secretaria, una chica jovencita, con un cuerpazo, interesadísima, una trepadora. El man se la comió un tiempo y luego la despidió porque la mujer estaba cogiendo mucha confianza.

"Vamos a salir con los mexicanos, ¿se anima?". Era jueves, un pequeño viernes, jueves de juerga: juernes. Cómo me gusta la rumba de los jueves, día en que sale a las calles la gente que de verdad quiere y ama la movida rumbera... ese día mientras iba al trabajo y escuchaba una canción pensaba que era un buen día para salir de rumba. De rumba corrida por Bogotá. "Bien, me apunto".

Fuimos a comer a la 93. 

Buena comida, buen trago. Invitamos a los mexicanos, dos manes simpatiquísimos, que iban con una chica que trabajaba como productora en la televisión de México. Castillo, también como buen costeño, se hizo el loco a la hora de pagar la cuenta. Cuando el mesero se acercaba el hombre se puso de pie a hablar por el celular y le sacó el culo a la cuenta. En fin... pagamos Pinzón y yo.

"Y bueno, ¿a donde vamos?". La mujer le dijo algo a uno de los mexicanos, llamado César. El hombre sonrió, se puso de pie y le dijo algo a Castillo. Al final nos metimos en tres taxis y cogimos rumbo.

Llegamos. El sitio estaba lleno, no había mesa. Muchos manes de pie, encorbatados, con cara de empleados en noche de desfogue, con cara de jodidos pero con la mirada iluminada, de asombro y expectativa. Estaban al lado de la pista, a la espera de ser sacados por los orangutanes de seguridad. Como en cualquier lugar del mundo, sólo te respetan si tienes plata. Rafa, el otro mexicano, le puso un billete de diez dólares a uno de los meseros, que de inmediato nos llevó a una mesa ya preparada.

Mujeres, sólo mujeres, bellas, delicadas, algunas arrogantes, otras simpatiquísimas. 

Todas hermosas. Cuando nos trajeron las botellas de whisky empezaron a mirar con extrema simpatía. La mujer que nos acompañaba, Cristina, miraba con curiosidad. Tenía gran interés en ir a un club de lujo en Bogotá, a un putiadero de alto nivel. Estaba asombrada con la belleza de las niñas.

Senté a una a mi lado, me encantaba, acuerpada, con un rostro un poco oriental, una muñeca. Parecía interesante, estudiaba cine. "No soy una puta, soy una escort profesional, y algún día voy a hacer una película sobre mi vida", me dijo. "¿Una película?... ¡¡¡uau!!!... espero que me saques a mí como uno de tus clientes mas inolvidables", le dije. No le causó gracia. La mujer se devoraba con los ojos a Rafa, un macho mexicano puro, de los que piensan que a las mujeres les gustan ser golpeadas en la nalga cuando hacen el amor. Con el acento mexicano embrujó a mi acompañante, que se reía de todo lo que él decía. En realidad, en Bogotá, cualquier pobre diablo con acento extranjero embruja a las bogotanas, qué le vamos a hacer, y si es argentino es mucho peor... ya reza el viejo dicho: perdedor argentino en Argentina = triunfador en Colombia. Para la muestra los argentinos que trabajan en la televisión colombiana o los que vienen a jugar fútbol.

Estábamos en la "Fourty nine"por la carrera 13 con calle 49 de Bogotá.

Lugar de relajo y de pernicia, de noches faraónicas y descabelladas, lugar donde el lujo y lo ordinario conviven en feliz armonía. "No soy una puta, soy una escort profesional, y algún día voy a hacer una película sobre mi vida", le dijo de nuevo a Rafa, mientras sonaba ésta canción que reconocí fácilmente, porque era la misma que escuchaba esa mañana mientras me dirigía al trabajo y que me motivó a salir de juernes de rumba.


CHAMBAO

FLAMENCO CHILL OUT


Y esa noche nos pegamos una gran rumba. Les dejo la canción, para que se preparen para un fin de semana de desfogue en la Bogotá subterránea mas intensa.

(Continúa en: Dulce)

lunes, junio 05, 2006

LA MEJOR RADIO SUBTERRANEA DEL MUNDO EN INTERNET

Entre las cientos de extensiones que tiene el navegador Firefox unas de las mas atractivas para los navegantes subterráneos de la red son, sin duda, las que permiten sintonizar canales de radio y televisión del mundo entero. Ahora que se empieza a extender la banda ancha en Colombia, y en Bogotá, el acceso a estos medios será mucho mas fácil. La Empresa de Teléfonos de Bogotá (ETB) ya ha empezado a masificar éste servicio y la llegada de Telefónica de España detonará definitivamente la explosión de la banda ancha en nuestro país, lo cual es buenísimo para los navegantes colombianos de la red.

Les presento una de estas aplicaciones, que permite sintonizar desde el navegador Firefox lo mejor de la música mundial: Radio Nederland toolbar. Todos los géneros musicales del mundo a tu disposición. Una maravilla.

La pueden encontrar en éste vínculo. Firefox también dispone de otras extensiones para radio y televisión. Allí las encontrarán.

Si aún no tienen Firefox, pueden bajarlo en el vínculo de la columna derecha.

Para que se animen a conocer la mejor música subterránea del mundo les dejo ésta joya, Western Store, del DJ alemán Isolée, lo mejor de la música electrónica actual que suena en los mundos subterráneos electrónicos del mundo, y de Bogotá, por supuesto.



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ISOLÉE
La mejor música electrónica del mundo

Espero que se gocen este tremendo ritmo, la escuchen a todo volumen y sincronicen sus neuronas y su energía para que tengan una buena semana, llena de cosas buenas, buen ritmo y armonía electrónica.

jueves, junio 01, 2006

EN CARULLA TE ROBAN Y NO RESPONDEN

Apoyando la propuesta de Patton, y poniendo en práctica esa maravillosa, democrática y eficaz arma de control social blogger que es el googlebombing, escribo éste post sobre el caso de Carulla y los que gentilmente otros bloggers y colaboradores relatan en el post de Patton.

Esos inconvenientes con el dinero plástico, grandes inconvenientes pues se cae en la paranoia, revelan mucho de la forma como está organizado el sistema económico en Colombia y de la forma como funciona nuestro sistema. En el capitalismo esa fabulosa dinámica de intercambio de bienes y servicios, llamada mercado, está sustentada sobre los compromisos que adquieren las personas y las organizaciones que intervienen en él. En un mercado ideal cada actuante cumple con su función y es responsable de que las transacciones comerciales que se realicen lleguen a feliz término.

El mercado y las dinámicas del mercado son una maravilla porque promueven interacciones e intercambios a través de los cuales se generan lazos infinitos que enriquecen la vida. El lío se presenta cuando una de las partes quiere sacarle el cuerpo a las responsabilidades. Eso es lo que pasa con Carulla.

Desde hace un tiempo, con las sucesivas oleadas de drásticos y traumáticos cambios en nuestro sistema económico (del proteccionismo a la apertura, de la apertura al libre mercado, y todo lo que eso conlleva: privatizaciones, reducción del Estado, etc) el poder del capital privado en Colombia se ha incrementado a tal punto que el Estado, esa entidad que define nuestro sistema político, y a través del cual ante el mundo somos denominados "colombianos", ha perdido poder y capacidad de imponer orden y justicia.

Esto ha llegado a tal nivel de aberración que los clientes somos tratados con desprecio y de la forma mas vil, pues por encima de nosotros están las supremas organizaciones económicas, como Carulla. Se ha impuesto una moral en la cual el cliente siempre lleva las de perder y las empresas hacen todo lo posible para achacarle al cliente los costos de sus operaciones y sus responsabilidades.

Desde luego que si roban a alguien al utilizar el dinero plástico quien debe asumir la responsabilidad es la entidad que ha puesto a disposición del cliente ese servicio. Las empresas se escudan en que el problema del dinero plástico corresponde a la seguridad que ofrece el Estado. Pero el Estado es cada vez mas débil y tiene menos recursos con que mantener su correcto funcionamiento. ¿Porque es el Estado débil?. El principal factor es la corrupción. Los políticos se roban la plata que debería ser invertida en el correcto funcionamiento de los organismos estatales (de salud, de educación, de seguridad).

¿Al final quien carga con la responsabilidad?. El Cliente. Afortunadamente a Patton le devolvieron el dinero, sin embargo Carulla nunca puso la cara para investigar a la cajera, para dar una respuesta al cliente. Peor el caso que un blogger cuenta sobre el Banco de Bogotá (entidad del grupo Aval, del cínico banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo), que no quiso devolver el dinero a la persona a la que le vaciaron sus fondos. Los bancos deben invertir parte de sus inmensas ganancia en buscarle solución al problema de seguridad con el dinero plástico. Pero eso requiere inversión y ellos no están dispuestos a gastar dinero en eso.

Afortunadamente está internet y este gran invento que es el universo blogger. Es la mejor herramienta que se puede crear para derribar los muros de la incomunicación ya que muchos de éstos casos no los denuncian los grandes medios, que son patrocinados por éstas entidades. La conciencia crítica es la gran herencia de la posmodernidad, es la que hace funcionar bien un sistema. Aqui hay un espacio abierto a esa concienca y a la comunicación, tan manipulada y dominada por unos pocos, hasta hace unos años. ¿Que hacer?. Fácil: pues si los del banco de Bogotá son unos hps, pues no guardar el dinero en ese Banco. Que se queden sin clientes y que se jodan... mucha falta que les hace.



La revolución de los blogs hasta ahora empieza y aún no se vislumbran los límites de su alcance. Muchas empresas y organizaciones están temblando, tanto que en Estados Unidos ya empiezan a pensar en controlar y censurar la red. La verdadera democratización de los medios ha comenzado. En nuestro caso constituye un desafío a la mediocridad de nuestros eternos dirigentes y de los medios de comunicación. En pocos años una gran minoría va a preferir leer blogs y navergar por internet a ver televisión. Este medio permitirá que se ejerza el control que debe ejercer la sociedad civil sobre las instituciones. Como dicen en esa gran película que es V de Vendetta: es el gobierno el que debe temer a su pueblo.

Y ahora que llega Telefónica (empresa estatal española) a nuestro país, con la banda ancha, la cosa se va a poner mejor. La banda ancha es increíble. Esta revolución hasta ahora empieza, una de sus herramientas es el GOOGLEBOMBING. Manos a la obra. Googlebombing contra el Banco de Bogotá, para que no abusen de la gente que trabaja y lucha por salir adelante.