jueves, septiembre 15, 2005

EXORCISMO POR LA 13

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La chica era parecida a ella


Un difícil día de trabajo. Hay colegas que me quieren hacer responsable de sus fracasos ante el jefe. Vivir estas situaciones con gente de treinta años es lamentable, pues ya son adultos. La mejor forma de sacar la furia es recurrir a esa doble vida que todos llevamos. "Vamos a experimentar la noche del miércoles", pienso. Ya no estamos en los tiempos de la represión mockusiana donde Bogotá era obligada a asumir el mojigato rostro bajo el cual las autoridades pretendían esconder la pereza de la policía. Bogotá ahora se acerca un poco a lo que debe ser: un espacio de respeto por la libertad individual y el bien colectivo, un espacio para vivir intensamente, para vivir como uno quiera.

Decido ir a cine. Quiero estar solo. Francamente me da pereza llamar a alguna amiga, la rogadera pa que salgan, en fin. La nostalgia de mi adolescencia me invade cuando paso al lado del teatro Libertador, en la carrera 13 con calle 63, uno de los últimos dinosaurios del cine bogotano, que sucumbe ante el avance de la posmodernidad representada en los multiplex. Estan dando una película interesante: "El Ojo", cine de terror de Hong Kong. Entro al cine, el teatro es inmenso, para un apasionado del cine como yo, todo un deleite. Dos horas después salgo satisfecho. Ya ha caído la noche. Camino por la trece antes de regresar a casa. Pienso en mi doble vida, una vida alimenta a la otra, pero aún el demonio no ha salido, sigo con furia.

En una esquina una chica me entrega una tarjeta. La leo. Voy y saco algo de dinero. Leo la dirección de la tarjeta y me dirijo allí. No hay mucha gente en el bar. Un mesero me conduce a una mesa, me doy cuenta que el tipo no es de fiar. Me ofrece trago, pido una cerveza. Miro alrededor, no hay muchas chicas. Hay una sentada en la barra, otra en una mesa, frente a mí, fumando. No me atrae ninguna. El mesero me trae la cerveza, me pregunta si me llama una chica, no termino de responder cuando me trae a la chica que fuma frente a mí.


Tiene buen cuerpo, un cuerpazo. 

Cero barriga, parece que hiciera abdominales. Nos presentamos. Es bogotana, habla muy bien. Esta mujer es diferente, pienso. Ella pide un trago. Mira hacia la pista de baile, donde una chica baila. Me dice que le encanta la rumba, que le gusta vivir cosas nuevas, conocer gente para tener algo que contar al día siguiente. Le cuento lo que hago, le hablo de mi pasión: los libros. Entonces hablamos de libros y de literatura. Me cuenta que esa tarde su amante, un hombre casado cuya esposa va a dar a luz, le ha leído un libro: "Satanás". Increíble, pienso. Me relata las historias, me habla del libro. Sus opiniones son fascinantes, revelan una gran sensibilidad, eso es lo maravilloso de la literatura. El mesero pasa y pasa a cada rato con una nueva cerveza y otro trago. Ella me cuenta que le gusta el mesero, que su esposa trabaja allí, en la portería (debe ser la que me entregó la tarjeta en la calle), y que aún así no los ha pillado cuando hacen sus cositas. Hablamos sobre Bogotá. Surge el tema del bogotazo... me gusta lo que dice: me habla de Gaitán... del Gaitán abogado.

Que mujer tan interesante, es realmente inteligente, sabe mucho. 

Me cuenta que le encanta ir a la Biblioteca Luis Angel Arango, a leer de todo, libros, periódicos del pasado, que le encanta el silencio de sus salas para leer. Llego a pensar que es una periodista o alguna escritora viviendo al límite. Sabe muchas cosas que a una mujer normal jamás inquietaría. No ve televisión. Cero telenovelas, que bueno. Me dice que le encanta ver Discovery channel. Me habla de un documental que vió el día anterior. El mesero pasa y pasa, ellos se miran, ella sonríe. Me empiezan a dar celos. El mesero, a cada momento que sirve el trago, pide la propina. Que fastidio, pienso. Y este man además se la come. Le hago un comentario sobre el mesero, ella me dice que las chicas le dicen "El Divino". Pienso: no me puedo dejar encarretar por esta mujer, pero es muy inteligente, fascinante. Tiene una sonrisa hermosa.

Se me acaba el dinero. No aguanto más y le pregunto que cuánto me cobra. 

A esta altura de la noche (ya son las 11) ya estoy seducido por completo, ya la deseo. Me dice que le caí bien, me pide 30. Para los demas es a 50. Listo. De verdad que la chica esta buena y ademas es inteligente e interesante, que seduccion tan poderosa. Vale la pena. Luego le pregunto si aceptaría que nos viéramos por fuera del bar. Me mira y me dice que si, que le caí bien. Que por fuera del bar no me cobra si pasamos buenos momentos. Quedamos en que voy a sacar mas dinero, lo hacemos y seguimos de rumba. Ya no pienso en el trabajo, en que al día siguiente debo madrugar, que es una cagada llegar con tufo a la oficina... en fin... se me olvida todo... ya el demonio está fuera. Más que la belleza es la inteligencia lo que me seduce, una mujer inteligente me produce un enorme deseo sexual, una mujer inteligente e interesante es lo mejor que puede ocurrir.

Saco mucho dinero y regreso. No te demoraste, me dice, sonriendo, hermosa. La miro de arriba a abajo, siento un profundo deseo. Pedimos ron, media botella, le doy el dinero de la habitación. Ella va, cuadra todo y regresa, me dice que debemos esperar porque las habitaciones estáncarrera 13 bogota prostibulos sexo putas prepagos blog bogota llenas. El mesero llega con el ron, finalmente me saca la propina, gracias a ella. Yo pregunto: ¿propina por que?. Pero bueno, ni modo, ella sonríe y listo. Hablamos de todo, de la música brasilera, del rock contemporáneo que es una mierda, de la dependencia cultural de este país con Estados Unidos: ella dice que todo lo que llega de alla aqui lo consumen sin pensar, que maravilla, pienso, que maravilla sus palabras, su pensamiento. Yo ya estoy hipnotizado por sus palabras, por su inteligencia.

Y hablamos de sexo. 

Tiene 22 años, hace tres meses que trabaja en los bares. Me dice que le encanta el sexo. Me pregunta sobre mis gustos, le digo que en cuestión de sexo no tengo límites, que puedo tirar por horas y horas sin parar, que me gusta hacer de todo. Ella sonríe. Le hago una confesión: nunca lo he hecho por atrás. Ella sonríe, me dice que le encanta, que gusta la mezcla de dolor y placer, me pone la mano en la pierna y aprieta fuerte. Le hablo de mi vida, ella me habla de la suya. En ese momento suena "Egoísmo". Que bella la música llanera. Ella me cuenta una historia hermosa, de cuando ella era niña y estaba en el jardín: a un amiguito suyo le encantaba la música llanera porque su padre era del llano, siempre que escucha esa canción se acuerda de su amiguito. Me dice que siempre fue muy precoz, que a los once años ya iba a los bares, su cuerpo ya se había desarrollado. Vive con su padre en el barrio Diana Turbay. Hablamos del barrio La Soledad, donde ella también vivió. Me dice que en el sur los domingos todo el mundo sale, las calles se llenan de gente, que en La Soledad no es así, todo es muy tranquilo. Luego me habla de Juanes, de su admiración por su música. Me cuenta que vio en la tele un concierto de Juanes en Japón, que la emocionó mucho ver a la gente japonesa disfrutando. Y claro, hablamos de la maravillosa música colombiana.

A esa altura de la noche (ya son las dos) ya nos estamos terminando la botella. Me mira a los ojos y me dice que nunca estuvo con alguien tanto tiempo conversando a pesar de haber pagado la habitación. Me dice que vayamos al cuarto y luego nos vamos de rumba. Vamos. Entramos, el cuarto está en penumbras. El trago ha hecho efecto. Nos comemos uno a otro. Ella está supermojada, delicioso. Yo me la como a besos. Empezamos a tirar con deseo, con furia. Entro y salgo de ella, se siente suave, supermojado. Ella gime, el cuarto huele a sexo. Luego se da vuelta y me deja hacérselo por detrás. La verga entra con dificultad pero entra. Ella gime. Le encanta. Nunca lo había hecho así. Se siente más estrecho, quiero metérsela toda. Yo estoy muy exitado. Mientras la penetro por detrás le meto el dedo en la vagina húmeda. Se la meto toda, se siente delicioso. Cambiamos de posición, ella se hace arriba. De nuevo la penetro por la vagina, toco sus caderas, siento su piel caliente, su cuerpo intenso. Ella gime con fuerza. Golpean a la puerta. Ella grita que ya salimos. Luego, sentada arriba de mí, se pone mi verga en su culo. Vuelvo a entrar con dificultad, ella grita, gime. Se mueve, se la mete toda, grita. Se empieza a mover mas fuerte, gime y grita. Yo empujo con fuerza mientras tomo sus caderas, se la quiero meter toda, que delicia. Ella se mueve de arriba a abajo. Yo no aguanto, me corro, pero seguimos haciendolo. Ella se sacude, sube y baja, gime. Vuelven a golpear. Me salgo de ella. Nos miramos en la penumbra. Sonreímos.

Salimos de nuevo. Ambos sonreímos. El mesero nos mira con envidia, serio, ya no sonríe, no se vuelve a acercar a la mesa. Ella me dice que le pareció corto el tiempo, que quería seguir. Yo siento que lo que acabo de vivir es una alucinación. ¡¡¡¡¡Que polvazo!!!!! Hacía mucho tiempo no me echaba un polvo tan bueno. Seguimos conversando y terminamos la botella. Ya son las tres de la mañana. Salimos a buscar otro bar, ella me dice que le gusta uno que queda en Lourdes. Vamos pero está cerrado. Buscamos muchos lugares pero todo está cerrado. Vamos a un bar de antología: Púrpura... hace años que no voy allí... pero está cerrado. La ciudad está tranquila. De vez en cuando se cruza alguien pidiendo plata, yo me alejo, puede ser peligroso. La gente pide plata por nada. Finalmente ella decide comprar una hamburguesa. Ella quiere rumba, yo pienso que tal vez podamos ir a algún lado a pasar la noche. Pero ella no quiere, quiere rumba.

Entonces vamos hacia Las Cascadas, tal vez está abierto. 

Caminamos. Todo está muy tranquilo. Bogotá es increíble pienso, esta ciudad tiene una magia profunda. Llegamos al bar, esta abierto el bar de al lado, Linares. Entramos. El bar está lleno, la gente rumbea sin parar. Compramos cerveza y bailamos. Al lado una hermosa morena le baila a un chico que parece muy tímido. Ella le mueve el culo enfrente mientras él, hipnotizado, observa, pero no la toca. Luego el le baila a ella, ella le abre la bragueta y le mete la mano, el no se deja. En otra mesa hay muchos hombres y una chica deliciosa sentada, aburrida. En la pista hay tres hermosas niñas, niñas bien se nota, o de la Javeriana o de los Andes... se besan hacen el sandwich. Ella las observa, seducida, con certeza quiere estar allí, besándose con las tres chicas. Nos sentamos. Me dice que si puedo conseguir perico. Voy a la barra, le pregunto al mesero. El tipo bien amable, me vende una bolsita por tres mil pesos, que barato: BOGOTA ES UNA MARAVILLA, pienso. La gente rumbea con todo. Suena un reggeton. Una mujer que me ha visto comprar el perico se acerca. La mujer me baila, me pone el culo, esta buena. De nuevo siento mucho deseo. Me pide perico y cerveza, no puedo, le digo, Ella me espera. Regreso a la mesa. Ella toma una cerveza. Me dice que bailemos. Yo le enseño el perico. Ella abre los ojos, me besa, agradecida. Nos metemos un par de pases cada uno. El perico entra en mi cabeza, me despierta. Suena un tecno. Vamos a bailar. La locura, RUMBA CORRIDA EN BOGOTA, la gente baila en la pista llena. Llegan unos travestis. Se ven bien atractivos. Un grupo de hombres que están en una mesa los llaman. Suena el reggeton de Shakira, la gente enloquece, la pista se llena, todos bailan intensamente.

La morena ya no está con el chico tímido, ahora baila con otro hombre que la toma con fuerza por detrás. Llega un hombre medio musculoso, vestido con un esqueleto, a sacar a bailar a la chica que esta en la mesa con mucho hombres. Parece que le pide permiso a otro hombre, quecarrera 13 bogota sexo prostibulos putas prepagos blog bogota asiente. La chica se pone de pie y baila con el tipo del esqueleto. Ahora dos de las niñas bien se besan y se tocan apasionadas, exitadas. Yo observo a las mujeres de las otras mesas, bailan, se mueven sensualmente, me exitan mucho. Yo en mi mesa, abrazo a la chica. Ella, que todo el tiempo no ha dejado de mover la cadera al ritmo de la música, pone mi mano entre sus piernas. Yo le meto la mano entre el pantalón y le tomo la vagina, aún húmeda. Le meto el dedo, le masajeo el clítoris. Ella se retuerce. Me doy cuenta que mis manos huelen a su sexo, un olor intenso. Voy al baño, me lavo las manos pero el olor persiste, me gusta.

El tipo del esqueleto se va con la chica. Ya son las cinco y media de la mañana, yo entro a trabajar a las ocho. Hora de irme. Salimos. Ella quiere regresar al bar donde nos conocimos. Vamos. La luz del amanecer en Bogotá hace que todo adquiera un aire de irrealidad. Frente al bar nos despedimos. Quedamos de vernos el viernes siguiente. Ella, como escéptica, me despide. Demoro un rato en tomar un taxi. Estoy agotado, alucinado por lo vivido. En la mañana aún conservo el olor de su sexo en mis manos, de nada vale el jabón, el olor permanece. En la oficina huelo mis manos y me exito. Recuerdo cuando la penetré por detrás, por primera vez en mi vida lo hice así. Ella se llevó mi virginidad, eso lo podrá contar al día siguiente.

Tranquilo, voy y hablo con el Jefe. No estoy exaltado, ya el demonio de la furia ha salido, ella lo ha exorcizado. Le explico lo que los otros dos ineptos no pudieron hacer... el me apoya... ya le han contado la verdad de lo que que ha sucedido, se lo contó otro compañero, no los ineptos... mientras hablo con el Jefe todo el tiempo pienso en ella, lo escucho y pongo mi mano en la barbilla, siento el olor de su sexo. De nuevo estare volviendo por la trece, pienso.